sábado, 14 de marzo de 2020

Lo político y social hasta entonces


La generación del ‘80

En nuestro país, a nivel político y cultural, la década del ’80 marca un quiebre. La historia no volverá a registrar otra coyuntura en la cual la élite dirigente tenga un tan completo acuerdo sobre lo que deseaba hacer con este territorio. Una generación auto caracterizada como culta -constituida en vanguardia-, de ideas liberales, europeístas, ansiosa por dejar atrás un pasado catalogado por algunos de sus ideólogos como "bárbaro" y que, sin embargo, no puede romper con el antiguo soporte de la economía, que es la tierra. Era un conjunto de hombres que devotamente creía en el progreso, ya que se partía del supuesto de la evolución a partir del progreso.
El país formulado por la generación ochentista era el legado transmitido por los hombres de 1810 y de 1853. Cabe recordar que, en ese contexto, con coherencia ideológica, los intelectuales de esta línea de pensamiento narran los hechos históricos desde una perspectiva funcional a sus ideas, fundamentando desde todos los frentes la construcción de la hegemonía porteña.
En 1881, se declara a Buenos Aires Capital de la República y, por esa época, luego de la Conquista del “Desierto”[1], se consolida la oligarquía portuaria, como terrateniente, generándose los grandes latifundios y la paulatina desaparición del gaucho en las pampas. Los intelectuales trabajan desde el interior, mirando a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Europa. También, consecuentes con los lineamientos del romanticismo transmitido desde Europa, prestan atención a lo popular y a lo tradicional, en la mayoría de los casos, con sentido pintoresquista.


[1] Denominación con la que llamativamente se refiere, la historia oficial, a tierras, las más ricas del país, que hoy forman parte de la Pampa Húmeda y que tampoco estaban deshabitadas como sugeriría dicha denominación.

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